Con la mente puesta en la experiencia de compra, en el público objetivo, crear espacios que comunican, optimizarlos y la cuidada presentación del producto. Esto son inputs que interactúan y que explican porqué cada vez más empresas entienden que invertir en diseño es un valor al alza. Ya que les permite adecuarse a las expectativas del mercado de forma “agile” así como anticiparse a los cambios.

 

La optimización del espacio, el correcto orden de los elementos y la cuidada presentación del producto junto al uso de materiales de forma creativa desde una mirada transversal ofrece una aproximación a los nuevos retos que aparecen en cada momento. Esto es lo que nos ofrece cada nuevo proyecto, el no dar por supuesto las cosas, el emplazamiento de los elementos, los usos y localizaciones. El diseño ha venido para quedarse, para organizar el cambio, aceptar nuevas formas de pensar y gestionar de diferentes maneras.

 

El potencial del diseño transversal y desde una mirada holística está por descubrir todavía en muchas organizaciones en términos de crecimiento y viabilidad. No solo es cuestión de estética, o de diseños bonitos, lo cual remite simplemente alimentar el hedonismo, sino que estamos hablando de llegar a los clientes mejor posicionados y reforzados. Cada vez más empresas y organizaciones buscan diseñadores con mirada holística, por su capacidad de anticipación a lo que venga, porqué forma parte de un proceso de interiorización y de toma de conciencia. Por que éstos son los nuevos parámetros que acompaña el cambio, los nuevos retos y nuevas oportunidades en las empresas, el sector público, las empresas tecnológicas, la industria creativa o del ocio.

 

Y por que como dice un buen amigo, el día que la profesión no aporte, dejará de existir.