Todo aquél que traspasa la puerta de entrada siente claramente que algo pasa. Doscientos cincuenta metros cuadrados de oficina para una empresa que pone el listón muy alto: transmitir en el espacio la esencia misma del negocio. Se trata como define la marca personal, de dejar una huella en el corazón de los otros. Dando respuesta a la manera en cómo se trabaja, se plasma el proceso metodológico en el mismo espacio, en el cual se define un espacio público para atender a los clientes y un espacio privado donde tener la intimidad suficiente que el back-office implica. Se proyecta una recepción y tres salas de reunión, un coffee-corner además de dos salas de trabajo bañadas de mucha luz natural.

Se añade un baño más al existente además de unificar dos salas en una para facilitar la comunicación entre los equipos de trabajo.