“Deseo atender a mis pacientes en un ambiente alejado del blanco leche del hospital”. Para este médico esta era la premisa más importante que debía transmitir el proyecto. Esta segunda generación de dermatólogos iniciaba así el rediseño de una consulta que con el paso del tiempo se había quedado obsoleta tanto desde el punto de vista técnico, instalaciones eléctricas, confort térmico, como desde el punto de vista de atención al paciente. El espacio resultante buscaba apostar por las relaciones humanas y una renovada visibilidad.

Para ello se realiza un estudio de las circulaciones de las personas: acogida, zona de espera, paso a consulta y salida, antes de proceder a la distribución de los diferentes espacios. Se apuesta por transmitir proximidad, serenidad y confianza a través de los materiales, de los textiles y de la iluminación.

 

Particularidad de la obra: no interrupción de la actividad durante la obra.