Como interiorista, cuando repensamos los espacios en dulce hogar la primera palabra que me viene a la cabeza es acogedor

Una clienta que pide ayuda para reorganizar el espacio donde vive ella y su familia. Yo, dispuesta a complacer de forma creativa, necesidades, y expresando en cada proyecto autenticidad. Llevaba dando vueltas en la cabeza desde hacía semanas sobre qué quería hacer y empezó a realizar cambios aquí y allá, hasta que llegó el colapso.

Le propuse repensar los espacios acogiendo respetuosamente lo ya hecho, escuchándola, y siguiendo con actitud abierta de mente las cinco siguientes pautas:

1. Por un espacio personalizado:

Los espacios que habitas, donde desarrollas tú vida, están para reflejar quién eres, quiénes sois. Si alguien se presenta en tú casa, debe saber que efectivamente es la tuya. Estoy hablando de autenticidad. Para ello obvia todo aquel mobiliario, conjunto de objetos, artefactos, pertenencias, políticamente correctos. Apuesta por piezas, accesorios, recuerdos que revelan tu auténtica identidad, tus hobbies e intereses. Despréndete de aquellas cosas preestablecidas o que realmente no sientas, aunque sean tendencia. Puedes también tomar como referencia tu armario ropero para conocer mejor tus gustos, estilos, colores. Los espacios que habitamos son una extensión de nosotros mismos.

2. Por una planificación según el entorno:

Es importante que conozcas tus limitaciones de diseño. Para ello familiarízate con el tamaño y la escala de cada estancia que vas a ocupar. Te invito a dibujar en un plano la disposición del mobiliario que vas a colocar. Podrás ver las diferentes posibilidades y escoger la más óptima, así como prever algún cambio en puntos de luz y conexiones. A veces un mueble parece que no cabe pero con una pequeña modificación el problema puede quedar resuelto.

3. Por un confort omnipresente:

Retén una cosa: el confort es la clave. Cuando repensamos los espacios en clave de hogar dulce hogar la primera palabra que me viene a la cabeza es acogedor. Un hogar tiene implícito los atributos de comodidad y acogedor. Tus espacios deben invitar a ser habitados, vividos y compartidos. Por ejemplo un gesto cromático, como cambiar el color de una pared puede dar grandes resultados; puedes darle una nueva oportunidad a un mueble mediante un cambio de uso.

4. Por una reinterpretación de tu modo de vida:

Cambiar tendencias, imaginar alternativas, ponerse en modo visión puede aportarte sorpresas muy agradables. Solo depende de ti. Las rutinas conllevan frustraciones e insatisfacciones; en cambio empatizar con aquello que nos gusta, sin limitaciones, nos abre nuevos horizontes que nos inspiran y mejoran nuestra calidad de vida. Date el gusto de repensar donde comer, cómo dormir, qué actividades necesitan cierta privacidad, qué es lo que te gusta ver cuando te levantas, cómo te relacionas.

5. Less is more&more:

Decía el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, autor de “El Principito”, que “lo esencial es invisible a los ojos”, pero por hermosa que sea la frase, dejar espacio para realizar las actividades que nos gustan, es asumir no saturar los espacios. Las circulaciones dentro de una vivienda, igual que tú vida, necesitan fluidez. ¡Es más fácil llenar que vaciar!