Como los turrones, vuelve Diciembre, el último mes del año, como signo inequívoco de que la Tierra no ha faltado a su cita de efectuar un giro completo alrededor del sol. Y nos rinde a la evidencia de que no hay nada más permanente que el cambio. Cambiamos de trabajo, nuestras células mutan, nos trasladamos de casa, cambiamos de gustos, creamos nuevas estructuras familiares, y en este momento del año nos acordamos de desear, de soñar; los más atrevidos incluso piden que se cumplan. No hay voluntad más intencionada que la de un niño diciendo a sus padres que seguro que los Reyes le llevarán aquel juguete que ha pedido.

Os diré cuál es mi deseo para esta Navidad: que os enamoréis cada día de vuestros espacios y que cada día sea un momento especial y espacial. Es más sencillo de lo que parece. El primer paso pasa por tener la voluntad de apropiarnos del territorio que consideramos nuestro. Es un juego constante donde nos seducen y nos dejamos seducir. Cuando estrenamos espacios es más fácil dejarse seducir; todo nos parece fresco, radiante y estimulante. Con la convivencia se crean rutinas: volver a casa puede representar una actividad soporífera, o poner los pies en el despacho por la mañana puede provocar la reacción de huir a tomar un café en la cafetería de la esquina. Es cierto que los hay que se cansan más rápidamente y necesitan renovaciones en su hogar más constantes y no tienen inconveniente en cambiar la ubicación del sofá o el color de una pared determinada. También es cierto que en nuestras latitudes disfrutamos de cuatro estaciones del año, lo que provoca que de forma natural vestimos nuestro hogar de verano y de invierno sucesivamente. Pero también es cierto que si repasamos cada uno de los espacios que componen nuestro hogar podemos conseguir habitar de manera más satisfactoria y hacer que el enamoramiento y la ilusión no decaigan.

 

1.El dormitorio: empiezo por aquí para que a menudo es el gran condenado y sacrificado. Como queremos conservar la pasión conviviendo con un mobiliario, tapicerías, lámparas y mismo escenario durante décadas? Ni los más entusiastas podrían sostener no verse sumergidos en un letargo absoluto, que no un sueño reparador. El dormitorio es un espacio privilegiadamente íntimo. Valorar la riqueza de esta estancia nos permitirá concebir un espacio tranquilo, sosegado y acogedor, a la vez que permitirá dar lugar a un nido intenso y vivo. Por eso es una estancia que reclama depuración, colores contenidos y mobiliario opaco que permita concentrarse en la zona de dormir y descanso, la cama. En esta estancia la luz tiene una gran importancia: cálida evidentemente, pero recordemos también que la luz de tableta debe dirigirse hacia abajo y con suficiente lúmenes para poder leer.

Y porqué no, coger el colchón y experimentar por un día despertarse ante la ventana de la casa que tiene mejores vistas o tomando el desayuno en el salón o delante de la chimenea …puede alegrarnos un día cualquiera,

 

2. El baño: cuando hablamos del espacio donde practicamos diariamente nuestra higiene física y mental, hablamos de un espacio al servicio de nuestra cuidado personal. Nos adentramos también en un universo donde a través del sentido del tacto y del olfato podemos regenerar nuestra alma y cultivar sanamente la estima de uno mismo. De pie ante el espejo nos regalamos el derecho de existir. Es una estancia que necesita una buena ventilación para que el ambiente no enrarezca. Seamos generosos con los espejos y seamos cuidadosos con la elección de grifos. No sólo vale la estética sino que el agua tiene que caer a la altura del sumidero para evitar salpicaduras. Si escogemos aplacar con piezas cerámicas las paredes, recuerde que se puede sacar más provecho a una buena elección, si además hacemos un despiece ingenioso con el que obtendremos un efecto estético sorprendente. Por cierto cuando ha sido la última vez que le has regalado a tu cuerpo una hidratación al aceite de bergamota?

 

3. La cocina: abierta o cerrada, integrada o a la vista, con infinidad de colores y acabados, una cocina es un espacio que debe ser pensado. Es un espacio donde se debe poder almacenar además de preparar las comidas. Apuesto por cocinas que no condenen al aislamiento a su habitante, bien por que se cree un espacio de reencuentro donde comentar la jugada mientras se lava, se recoge, se cocina, bien por que está comunicado con el salón. Incluso en viviendas de iluminación complicada se puede aportar ese toque de calidez que recoja las vivencias diarias de cada uno. Las cocinas pequeñas agradecen los tonos claros, luz general para trabajar y más focal para determinadas actividades. Pruebe como de diferente puede resultar una cena sentados frente a frente a la luz de las velas …

 

4. El salón: Un salón es para vivirlo, debe acogernos, darnos consuelo, debe distribuirse en base a nuestras actividades: quizás trabajar, haremos siestas, colgaremos nuestra colección de retratos preferidos. Una alfombra puede ayudar a zonificar un área, un cambio de cojines puede ser un gesto de alegría, un mobiliario contrastado con la pared le dará protagonismo. Reaprender a disfrutar del espacio y sacarnos imposiciones sobre cómo debemos sentarnos y qué aparatos debemos tener nos aportará bienestar.

 

El cambio es el que mantiene un hogar en vida. En este gesto de dar y recibir nos reencontraremos con estos espacios que nos estimulan y seducen.

¡Feliz Navidad!